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martes, 24 de junio de 2008

Constitución para Dummies



¿Si o no? que leer y analizar la nueva constitución es misión imposible para la mayoría de los ecuatorianos, esa palabrería legal es para iniciados que pueden no solo entender lo escrito sino sus alcances cotejados con otras leyes, constituciones o con realidades económicas, políticas y sociales. La mayoría aunque tengamos el texto completo publicado en los periódicos no lo vamos a leer y comprender a cabalidad para recién entonces tomar una decisión consciente y responsable.

En este mundo especializado donde cada zapatero solo tiene el tiempo para su zapato, la tarea de estudio y debate de los articulados se delega a expertos entre políticos, juristas, sociólogos y demás que desde los medios masivos nos dan masticando la sofisticada chanfaina legal para darnos a nosotros, los no iniciados un bolo alimenticio pre digerido para dummies. Hasta ahí todo perfecto, hasta me siento en deuda con semejantes benefactores, pero ¿que tal si lo pre digerido no es lo que pretende ser?, imagínese que el papá palomo llega a alimentar a su palomito pero cuando éste abre confiado su pico recibe una piedra en vez de un nutritivo gusano.

La tan cacareada democracia presupone una participación del pueblo en su propias decisiones pero es una ilusión cuando éstas son tomadas a partir de un paisaje irreal, montado con astucia por equipos de estrategas mediáticos. El informe de Fundamedios sobre la cobertura dada por seis medios televisivos al trabajo de la Asamblea evidencia las fallas de la prensa para ayudarnos a entender la nueva constitución en construcción.

¡DE ESPANTO¡


El informe revela que aproximadamente el 50% de las notas periodísticas cubren una sola fuente, que el 70% de ellas están basadas en opiniones, que más del 50% de los periodistas directa o indirectamente en sus coberturas se identifican con una de las partes en conflicto la mayoría contra el Gobierno, que los pocos conflictos internos han recibido más atención que las leyes y artículos tratados, que los enfoques o frames más usados para contar la noticia son los de las Consecuencias (lo negativo que eventualmente podría suceder si…) o del Conflicto (muletilla sensacionalista).

Responsabilidades

Como persona común de a pie, quiero ser un ciudadano responsable y por ello trato de informarme para concurrir a las urnas con libertad y conciencia pero la verdad es que por más que me esfuerce (y lo hago) es muy difícil que de pronto me vuelva un viejo zorro constitucionalista y entienda todo por lo que voy a votar, acá toca como dicen por ahí, confiar en lo poco que se sabe, en la intuición y esperar no equivocarse. Esa es mi responsabilidad y mi límite pero al igual que la mayoría de votantes mi decisión depende de lo que se del proceso constituyente, entonces encuentro que una responsabilidad mucho más grande recae sobre quienes difunden la información y la transforman en algo más digerible para la gran población. Mucha gente cree exagerado confrontar a los medios exigiendo mayor responsabilidad en su ejercicio pero mucho más allá de su propia libertad de expresión hay que poner en claro que ellos tienen un papel crucial que cumplir en esta sociedad y es una realidad que ellos pueden pintar un SI o un No en la mente de la gente dándonos la impresión de que es una decisión propia, como cuando te da ganas de beber algo justo cuando ves una propaganda de cerveza. No se trata de subestimar las capacidades para discernir de la gente sino de enfrentar que si no se dispone de la información en cantidad y calidad necesarias de lo que pasa con la Asamblea Constituyente esta decisión no tendrá nada de libre ni consciente.

Hay dos grandes responsables de generar y difundir esa información, por un lado la misma ANC y por otro los medios de comunicación privados que mediante noticias, editoriales, entrevistas y debates nos dan insumos para que, quienes no podemos ir personalmente a Montecristi nos formemos una opinión.

La Asamblea ha empezado tímidamente con una campaña de difusión de lo trabajado, el canal público cubre las sesiones del pleno en vivo y existe una página web donde se publican los artículos aprobados, pero ECTV no cuenta con gran sintonía por lo tanto no tiene mayor impacto al igual que el sitio web. Sin embargo, la preocupación más grande está en que la mayoría de lo que se sabe de la Asamblea se obtiene de los grandes medios privados que según Fundamedios, están lejos de ser buenos proveedores de información de calidad sobre el proceso constituyente.

A poco más de un mes del Referéndum, los ecuatorianos se aprestan a votar prácticamente a tientas, basados en corazonadas o lo que es peor en pseudo noticias o rumores nada inocentes que han copado los noticieros y que luego pasan a las conversaciones de café de todo el país.

Más allá del SI o No, la pregunta es ¿Cómo podemos disponer de la información necesaria para que el referéndum sea un verdadero ejercicio democrático y no una operación de marketing?

Andrés Chiliquinga

lunes, 9 de junio de 2008

siempre habrá vasos vacíos



Estos días entre mis amigos han circulado unas amargas cadenas de e-mails sobre la gestión de gobierno. Bien la discusión y sobretodo la catarsis de poder decir lo que pensamos y sentimos, pero a la hora de las cuentas claras y el chocolate espeso es mejor poner las cosas en su sitio.

No puedo creer que creciditos como estamos, caigamos en las falacias mediáticas de lo que hace o no la Asamblea. Basta con encender la tele o abrir un periódico para notar que la prensa no informa sino desinforma, eleva el chisme a categoría de noticia y lucra del raiting que trae consigo el escándalo. En todos los meses que han "cubierto" el trabajo de la asamblea le han dado amplios espacios a la espectacularidad de temas que nunca se propusieron en los articulados, ahí estaban semanas dedicadas al placer sexual bajo el supuesto gratuito y lucrativo de que se quería incluir como derecho en la constitución, igual pasó con lo del escudo, a los periodistas no les importó escuchar repetidamente de boca de Tania Hermida o de Alberto Acosta que nunca se propuso el cambio del escudo, muy lejos de aclarar el mal entendido organizaron foros de crítica contra la idea del supuesto articulado en ciernes y hasta presentaron bocetos de un nuevo símbolo patrio. Así, nos hemos enterado de que la "Asamblea es otro congreso", de la "socialización de la propiedad privada" y otras bolas rodadas con sospechosa coordinación por todos los medios, en cambio no han informado nada o casi nada de los 57 artículos ya aprobados a pesar de que, a diferencia de la constitución a puerta cerrada del 98, la actual ha abierto todos los canales posibles para la transparencia.

Leo los correos y me asusto viendo que en algunos casos son esos chismes los argumentos de la bronca, en otros, es la bronca por la bronca misma, o sea la simple necesidad de quejarse de frustraciones antiguas e indeterminadas que no tienen mucho que ver con el objeto sobre la cual se descarga, la tendencia a sentir que todo está mal y va para peor, entonces para justificarla o pretextarla se hacen asociaciones gratuitas como que si Correa es gritón ergo es un dictador, que si no compone todo a la medida del pensamiento de cada quien es antidemocrático, y de pronto se encuentran repitiendo esos rumores ridículos.

He llegado a un punto en que me da pereza estar peleando contra un sentimiento más que ante argumentos, de alguna manera, se está volviendo una guerra de puntos de vista, no de ideologías o proyectos. Muchos están pendientes de los errores que por supuesto existen y seguirán apareciendo, la mayoría de ellos de forma, que si el presidente dijo gordita horrorosa, bestias salvajes, que infantilismos de izquierda... Pero no cotejan estas metidas de pata con los aciertos que también existen. Según esos ojos, acá parece que todo está mal, el vaso siempre está medio vacío.

Yo por mi parte, veo muchos avances que no he visto en años, iniciativas que ningún gobierno antes ha tenido. Por primera vez veo que hay muestras de querer construir un Estado real para todos y no solo para quien pueda pagarlo. La mayoría de avances no los siento yo en mi día a día porque no están destinados directamente a mi ni a mis queridos amigos clasemedieros, sino a los que históricamente no han gozado algunas oportunidades que nosotros si. Ante esto, las voces del vaso medio vacío dicen que no hay que subsidiar a los pobres, que no a los bonos, que no hay que regalarle el pescado sino enseñarles a pescar, pero eso si, piden, exigen, que el estado garantice a la empresa privada sus ganancias, que provea un ambiente atractivo para la inversión extranjera, en otras palabras gobernar para los que más tienen, para variar.

Antes de que se me mal entienda, aclaro que nadie está hablando de ese mito de que la izquierda se opone a la empresa privada, nada que ver. En efecto, la izquierda moderna tiene claro que hay que estimular el progreso de la empresa privada ya que ésta genera la riqueza y el empleo que el país necesita, pero hay que decirlo, la empresa privada no hará carreteras a menos que estén concesionadas, ni escuelas que no sean privadas, ni hospitales que no te cuesten un ojo de la cara, en fin, ese es papel del estado y ya es hora que todos asumamos nuestra responsabilidad como parte de el, incluido el sector empresiarial.

Por supuesto que el estado es mucho más que obra pública o servicios sociales, también está la normativa de las relaciones entre sus integrantes, donde garantizar las mismas oportunidades para todos pasa por organizar un sistema solidario y eso a algunos les viene como patada al hígado, quieren un mejor país pero no quieren pagar impuestos, quieren que no exista delincuencia pero les vale un comino la desigualdad económica y social que la provoca. Líricamente decimos que nos interesamos por el bien de todos pero indirectamente dejamos que se impongan las reglas de juego que marginan y condenan al que menos tiene gracias a que solo nos preocupamos de nosotros mismos, de nuestra empresa, de nuestro trabajo, de nuestro derecho a ganar más, vivir mejor y no ser molestados.

A veces pareciera que de ecuatorianos solo tenemos la cédula y la camiseta amarilla, pues rara vez actuamos como grupo, no pensamos en que la mayoría de los ecuatorianos son pobres, no tienen opción de hacer una carrera universitaria y ser competitivos, no disponen de servicios de salud, vivienda o empleo. No pensamos en eso cuando nos quejamos, queremos que los beneficios vengan primero a nosotros, al diablo la úrea subsidiada y barata si yo no siembro ni una planta de perejil...

No digo con esto que Correa sea perfecto, tiene mucho que corregir, pero tampoco podemos invalidar que este gobierno hace la mayor inversión social desde que tengo memoria y solo eso, para mi, hace que valga la pena. Aparte, he visto (en el canal público, por si no lo sabían) el trabajo de la Asamblea y francamente estoy muy orgulloso del el enfoque de avanzada que esta logrando el proyecto de constitución, estoy feliz con los derechos de la naturaleza, con que la banca sea un servicio público, con la nacionalización de los recursos naturales, la protección de nuestro patrimonio natural y genético, con el concepto de soberanía... etc. Quien diga que esta Asamblea se parece al antiguo congreso se ve que ya olvidó como era antes.

Estoy de acuerdo en que hay que discutir algunas de las acciones dudosas de este gobierno, pero también discutamos las acciones dudosas de otros actores importantes como la banca, los medios, los políticos, y porque no, sobre nosotros mismos, pues como he dicho antes, el estado somos todos y es hora de hacer algo más que quejarnos, un buen comienzo sería informarnos de lo que realmente está haciendo la asamblea y dejar de repetir y repartir rumores. Sin embargo, quien quiere ver el vaso medio vacío siempre lo seguirá viendo.

Andrés Chiliquinga

miércoles, 4 de junio de 2008

Los filtros de distorsión

Entre las cosas fascinantes de la fotografía, una de las más interesantes, por sus posibilidades lúdicas y prácticas, es el efecto que provocan los filtros sobre la imagen. Recuerdo haber visto en alguna ocasión un catálogo de filtros para muchos propósitos: para alterar el color, el enfoque, el rebote de las luces, para eliminar el brillo, para aumentarlo, filtros polarizadores, etc. Cientos de filtros que sirven, repito, para distorsionar la imagen fiel que obtiene la cámara, para añadir o quitar algo según nuestra intención.

Este mismo principio está siendo aplicado, a mi parecer, por nuestro periodismo criollo. Consiste básicamente en tomar los hechos noticiosos, filtrarlos con sus prejuicios, sus miedos e intereses, y transmitir el resultado de esa colada a sus audiencias. Así, cada artículo aprobado por la Asamblea esconde un demonio comunista o es una máquina del tiempo que hará retroceder al país a la época de las cavernas. No es exageración, más o menos esto es lo que algunos personajes creen, por ejemplo, del concepto del “buen vivir” propuesto hace poco. Escuchando a alguno de los brillantes entrevistados del agudísimo Diego Oquendo, oí decir que el discurso de Alianza País es un discurso sacado de la década de 1960, y que las reformas laborales que se están cocinando en Montecristi podrían hacer retroceder al Ecuador a esa época. Lo que le faltó decir al sujeto es que la creatividad de muchos empresarios al aplicar las leyes mantenía a los trabajadores tercerizados en los 90, pero del siglo XIX.

Los ejemplos abundan, es cuestión de ver las noticias. Cuando el invitado es afín al gobierno, o sin serlo destaca uno de sus aciertos, se relativiza su opinión. Si ese día Ortiz y Vera fueron chuchaquis o el invitado es más pilas y les gana la mano, no importa, el siguiente personaje cumplirá el papel de filtro y distorsionará los datos ofrecidos por su antecesor. Tendrá micrófono libre y no se le cuestionará un solo punto, un solo dato. Fin de la transmisión. Con el filtro adecuado es fácil ver que todo lo que hace Correa es malo, que Alberto Acosta es un sujeto perverso y qué guapa que es Ivonne Baki. Una simple conversación sobre los símbolos patrios es elevada por Félix Narváez a la categoría de noticia estelar, se da el lujo de diseñar el supuesto “nuevo escudo” y cerrar su imaginativa nota con un contundente: “La Asamblea se mete hasta con los símbolos patrios”. Más allá de que habría que darle un guaracazo al Félix y explicarle que para eso mismo es la Asamblea, mamitico, para hacer cambios, ¿significa que debemos creer absolutamente todo lo que dice el gobierno y nada de lo que dicen los medios? No, el asunto es tener presente que cada medio dice las cosas de acuerdo a su filtro, que no existe la imparcialidad y que eso está bien, siempre que se lo admita. Así como cualquier fotógrafo nos puede decir qué materiales usa para su trabajo, nuestros medios de comunicación deberían decirnos bajo qué filtros se producen sus juicios, perdón, sus informaciones, así podríamos encontrar la noticia bajo el prejuicio, la imagen bajo la distorsión.

La ponencia que Freddy Paredes expuso en Fundamedios gira alrededor de un único punto, un cliché finalmente: La televisión solo refleja lo que ocurre en la realidad. No sé si se le olvida o se hace el loco, pero Paredes omite que sobre el lente de sus cámaras siempre está puesto un filtro. Y nosotros no podemos olvidar que esos desenfoques son totalmente intencionados y que, en estos temas, no tienen nada de lúdicos.

lunes, 14 de abril de 2008

caduno caduno



Me cansé de ser positivo, de buscar lo bueno de cada situación, de brindar el beneficio de la duda, de tratar de encontrar el punto de vista bien intencionado de los otros, de convencer al resto de que caminamos hacia algo y que no todo está mal, de luchar por el cambio. ¿Acaso no puedo yo también ser quejón, parcializado, negativo y gruñón?, ¿no me he ganado el derecho que la mayoría ejerce de lanzar bilis y púas por todo lado?... Se que si puedo y es más, lo necesito.

Lo necesito porque estoy harto de esos los quejosos de siempre que salen en la tele, del Mauricio Pinto metiendo el miedo del desempleo, del Presidente Uribe y sus ministros mintiendo sin miedo, de los periodistas creyéndole, de la prensa “perfecta e incuestionable”, de los programas de farándula, del gremio de taxistas opuestos al gremio de tricicleros, de los choferes que se dan a la fuga, de las tarifas especiales para gringos, de la sangre que eleva ratings, de los presuntos delincuentes, de la percepción de inseguridad, de los policías que cobran coimas para igualarse en la lucha contra la delincuencia, de los ojos de águila que lo ven todo y no se enteran de nada, de la falta de presupuesto para las ganas de trabajar, de que siempre hay otro pendejo a quien culpar.

Estoy harto de Nebot Mesías de guayaquil, de Lapenti agencioso en los comerciales, de las carreteras del gran guayas parecidas a las de la yoni, de las marchas blancas y los crespones negros, de los defensores de dólar y los banqueros, de las diosas de la vida sin excepciones, de los pastores que no vienen a negociar con infieles, de los gays que nunca pidieron nada pero que ahora ponen el grito en el cielo, de las feministas que ven una sentencia de muerte a la mitad de la población, de los asambleístas que negocian por votos, de los términos medios, de los cálculos de costo beneficio, de los sacrificios necesarios, de las muertes inútiles, de la sonrisa colgate del candidato, de los izquierdistas de cafetín, de los que no son opositores pero…, de quienes quieren que el otro sea perfecto, de los que no se alinean porque es menos comprometedor, de los trece millones de directores técnicos, de los que dan instrucciones desde lejos, de los que escriben en la prensa y en los blogs. Estoy harto de todos.

Yo también diré que le quito mi voto al proyecto del Presidente Correa y su asamblea por cambiarse a la vereda de Queirolo, le quito mi voto a la derecha que solo tira para su lado y se opone a los cambios, le quito mi voto a la partidocracia corrupta, al sistema judicial que funciona a dólar, a la delincuencia que se ha tomado las televisiones, le quito mi voto a la policía que no hace nada por falta de patrulleros, le quito mi voto a los medios que manipulan las percepciones, le quito mi voto a las ideologías que están pasadas de moda, le quito mi voto a la violencia y la corrupción, le quito mi voto a la izquierda y a la derecha para que no se enoje nadie, le quito mi voto a este Ecuador que camina hacia atrás, le quito mi voto a la política que solo trae discusiones, le quito mi voto a pensar en el otro para que aprenda a pescar su propio pescado, le quito mi voto a arriesgarme diciendo que apoyo a alguien, le quito el voto a tratar de cambiar un mundo que nunca cambiará, le quito mi voto a las lluvias y al calentamiento global, al frío en las noches, le quito mi voto al que mata un tiburón y al que tira basura en las calles, le quito mi voto al azar que me ha puesto aquí y no en Suiza, le quito mi voto a la tendera que me sube el precio de la cerveza, le quito mi voto al caldo de gallina que sabe a plumas y al brócoli aunque sean nutritivos, le quito mi voto a los salvadores de los pobres que viven en la Gonzales Suárez, le quito mi voto a los malos, los feos, los cobardes, los traidores, los egoistas, los manipuladores, los sucios y los antiecológicos y si me falta algún villano, también le quito el voto.

Lo hago porque puedo y es mi derecho. Este es mi aporte al país.

RC.